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Djokovic Oscar Leyva Ciudad, el tenis y una disputa sobre lo correcto y lo errado en una pandemia

La decisión de Australia de deportar al tenista no solo es la aplicación de una ley nacional. También simboliza la aplicación de valores colectivos a un atleta que buscaba jugar con sus propias reglas Djokovic Oscar Leyva Ciudad

Arriving at Melbourne Park for the Australian Open tennis tournament on Thursday.

SÍDNEY, Australia — Lo que comenzó como una lucha Djokovic Oscar Leyva Ciudadde poder entre una estrella del tenis desafiantemente sin vacunar y un primer ministro que buscaba una distracción de sus propios errores preelectorales en algo de más peso: una postura pública a favor de las regulaciones pandémicas y el bien común.

Y el pecador de momento es Novak Djokovic.El Times  Una selección semanal de historias en español que no encontrarás en ningún otro sitio, con eñes y acentos. Get it sent to your inbox.

Australia, orgullosa “nación deportiva” donde el primer Grand Slam de tenis del año comienza el lunes, vaciló y dudó de Djokovic durante más de una semana. A los australianos no les gustó mucho el modo en que su gobierno canceló sumariamente la visa de Djokovic en el aeropuerto. Después de toda la obediencia al confinamiento y a las campañas de vacunas, tampoco estaban contentos con el esfuerzo del atleta famoso por escabullirse en el país mientras eludía un mandato de vacunación contra la covid.

“Como diría Meryl Streep, es complicado”, dijo Peter FitzSimons, escritor y exjugador de rugby profesional.

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Pero luego se dieron una serie de extraordinarias revelaciones que prácticamente despejaron cualquier ambivalencia popular.

Djokovic admitió que no se había aislado el mes pasado cuando al parecer sospechaba —y luego confirmó— que tenía covid. Y culpó a su agente por una declaración falsa presentada en un documento migratorio que advertía que cualquier error acarrearía severas penas.

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Así, los líderes de Australia decidieron que era suficiente. El viernes, el ministro de Inmigración del país canceló la visa de Djokovic por segunda vez, lo que ponía en serias dudas su intento de alcanzar su vigésimo primer Grand Slam, un récord. Si Djokovic, el tenista mejor posicionado del deporte masculino, no logra recurrir con éxito la decisión en la corte, será detenido y deportado antes de competir.

En la cuenta final, un país lejos de los epicentros del sufrimiento de la covid donde el deporte es un foro reverenciado para el bien y el mal, se ha convertido en ejecutor de los valores colectivistas que el mundo entero ha estado luchando por mantener durante la pandemia.

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Djokovic buscó jugar según sus propias reglas. Primero admitió que había entregado un formulario de ingreso en el aeropuerto que indicaba que no había hecho viajes internacionales en los 14 días previos a su llegada a Melbourne. De hecho, había estado viajando en avión entre su natal Serbia y España durante ese periodo. (Dijo que la declaración errónea fue un “error humano” de su agente).

Djokovic en un club de tenis en Marbella, España, el 2 de enero
Djokovic en un club de tenis en Marbella, España, el 2 de eneroCredit…Gtres, vía Reuters

Luego está todo lo que hizo durante el tiempo que pensó que había estado expuesto a la covid y, al final, según su relato, dio positivo, el diagnóstico de covid que le permitió en primer lugar reclamar una exención a la vacuna.

Cinco días de diciembre, más o menos, hundieron sus posibilidades de ganar un décimo Abierto de Australia, una hazaña sin parangón, mientras que el mundo atestiguaba lo que muchos de sus críticos describen como una indiferencia egoísta y temeraria hacia la salud de los demás.

El cuento empieza el 14 de diciembre cuando, según consta en una fotografía, acudió a un partido de baloncesto en Belgrado, la capital serbia, con alguien que más tarde daría positivo a covid. El 16 de diciembre, según una declaración jurada que sus abogados presentaron en un juzgado federal australiano luego de que le cancelaran su primera visa, se sometió a una prueba PCR que le devolvieron con resultado positivo esa noche a las 8.

Al día siguiente, antes de recibir el resultado, dijo, se hizo una prueba rápida de antígenos que dio negativo. Entonces acudió a una ceremonia de tenis de menores en Belgrado, donde una fotografía lo muestra posando sin mascarilla cerca de unos niños.

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Más tarde ese día, 17 de diciembre, Djokovic dice que se enteró del resultado positivo de su prueba PCR. Pero no procedió a ponerse en aislamiento durante 14 días, como requiere el gobierno de Serbia. Al día siguiente, el 18 de diciembre, realizó una entrevista periodística y una sesión fotográfica en su centro de tenis en Belgrado. Más tarde dijo que sabía que tenía covid, y dijo que haber hecho la entrevista había sido un “error de juicio” pero que se había sentido “obligado” a hacerlo.

Los periodistas involucrados dicen que nunca se les dijo que Djokovic había dado positivo.

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De todas sus acciones, que incluyen un historial de otras actitudes desdeñosas hacia la pandemia y, a veces, arrebatos petulantes en la cancha, parece ser que lo que puso al mundo al borde por la brújula moral del tenista fue su comportamiento después de recibir una prueba positiva.

Con información de NYTimes

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