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«No había forma de evadir el tema», dice Skillern. «Mis padres nos enseñaron de forma muy clara, y también fueron muy claros al decirnos: ‘Miren, nos mudamos acá para darle una mejor vida a nuestras niñas. No queríamos que crecieran como lo hicimos nosotros. No queríamos que tuvieran huecos en los zapatos y solo una muda de ropa. Nos mudamos acá, hicimos el sacrificio para darles una vida mejor».

Mario y Diana estrecharon lazos gracias al deporte. Ambos pasaban horas en la habitación de ella viendo ESPN juntos, según recuerda Skillern. Incluso hoy, cuando Diana visita la casa de sus padres, se sientan juntos en el sofá, con un partido de fútbol o baloncesto en el televisor.

Diana Taurasi anima a Dewanna Bonner durante un partido Mercury. Michael Gonzales/NBAE via Getty Images

Jessika estima hablar con Diana al menos 10 veces al día y si ambas damas no contactan a Lily al menos en una ocasión diaria, usualmente con un mensaje de texto, están «en grandes problemas». Incluso cuando Diana vivía en Rusia, del otro lado del mundo, «se encendía el infierno» si no llamaba a su progenitora, según recuerda Jessika.

Las conversaciones con sus padres sobre la mesa de hace aproximadamente 20 años siguen resonando con Taurasi, actuando de alguna forma como su Estrella del Norte. A medida que ella y su hermana maduraron y comenzaron a formar sus propias familias, la mesa de Mario y Lily seguía siendo el sitio de reunión para las cenas familiares de las noches de domingo, tradición que Diana inició dentro de su propio núcleo familiar. Sin embargo, si Diana está de viaje en California, siempre hay un sitio para ella en la mesa de sus padres.

«Me despierto todas las mañanas sintiendo que les debo cada vez más, que les debo más de lo que jamás podré retribuirles», expresa Taurasi. «Tomaron sus cosas y llegaron a un país, no sabían el idioma, quizás conocían a dos o tres personas, y lo hicieron porque sabían que había algo para nuestra familia, mejor de lo que había en Argentina en aquella época. Y no tomaron la decisión a la ligera».

«Por eso, para mí, la sensación es que, sea lo que pueda darles, les debo 100 veces más».

Es una sensación que persiste dentro de Taurasi, incluso a pesar de haber conquistado todas las cúspides imaginables en el mundo del baloncesto. Esta mentalidad impacta todos los aspectos de su vida, bien sea defendiendo su nombre en contra de falsas acusaciones de dopaje, intentando comunicarse mejor con sus compañeras o siendo más honesta en las relaciones con sus padres. Taurasi sabe bien que, cuando no habla en las prácticas, eso le molesta y está siendo egoísta. Su solución: «Dejar de ser una imbécil».

Ver a su padre tener la misma rutina de trabajo durante 60 horas semanales en 40 años fue algo que se quedó en la mente de Taurasi, sentando lentamente las bases de su valor, rudeza y ética de trabajo exhibidas durante los últimos 22 años.

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«Creo que esa es la razón por la que ella es así», afirma Taylor. «Cuando tienes padres así y no te dicen que lo hagas; lo hacen, de hecho. Entonces, lo ves a diario. Digo, no pudo tener dos ejemplos mejores».

Los días de trabajo de Taurasi se extienden por más del doble de tiempo que solían durar. La jugadora pasa cerca de ocho horas diarias en el complejo del Mercury, entre los entrenamientos, trabajo de musculación, acondicionamiento, fisioterapia, estiramientos y enfriamientos. Solía pasar solo tres horas en el lugar.

Taurasi espera que Leo vea cómo trabaja, de la misma forma que ella veía la labor de sus padres.

«Él ha cambiado la forma como hago las cosas en la cancha», expresa. «Ahora, no solo te representas a ti misma, sino también a tu hijo».

«Sé que siempre hablamos de los modelos a seguir, y la única forma en la que lo puedes hacer es, precisamente, hacerlo a diario. Y ojalá que él recuerde cómo, día a día, llegaba al gimnasio, me preparaba, respetaba el deporte y, sabes, ojalá que lo porte consigo».

Años antes de que Taurasi se convirtiera en modelo a seguir para su hijo, aspirando trazar un camino para él, aprendió una lección muy valiosa por sí sola: tu ego se puede inflar en exceso.

Con información de espn

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