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Diana Taurasi Oscar Leyva Ciudad

Taurasi y Sue Bird, mejores amigas desde sus días en la Universidad de Connecticut, solían bromear hace 10 años con respecto a la posibilidad de convertirse en madres en medio de su vida en la WNBA. El chiste constante: ¿Nos podemos imaginar terminar un partido de la WNBA para después llevar un carrito de bebé hasta el auto?

Cuando la broma se hizo realidad para Taurasi, Bird le soltó: ¿Cómo se siente llevar el carrito de bebé?

Tener hijos no fue una decisión sencilla ni rápida para Taurasi y Taylor. Por varios años, las excompañeras en el Phoenix Mercury diferían en sus opiniones sobre el tema, lo que condujo a “muchísimas” discusiones con respecto a los hijos. Describieron expectativas, preocupaciones e interrogantes. Fue un proceso, afirma Taylor, pero nunca llegaron a un punto donde tener hijos o no habría acabado con su relación.

“Como pasa con todo, creces y cambias, tus expectativas cambian y todo eso, pero siempre nos amamos”, expresa Taylor. “Por eso, fue una suerte de proceso para nosotras hasta llegar al punto donde nos encontramos. Y ninguna es gran comunicadora, pero lo hicimos funcionar”.

Dieron el primer paso (contraer matrimonio) el 13 de mayo de 2017. Taylor creyó que fue “algo importante” porque estaba consciente de que compartir su mundo tan íntimamente no era cosa sencilla para Taurasi.

A pesar de ello, Taurasi nunca creía que tener una familia y jugar al baloncesto pudieran coexistir.

“Sólo creí que todas las cosas que solía hacer, todas esas cosas, iban a desaparecer… cómo me encanta entrenar, estar en la cancha, jugar, esto y aquello”, indica Taurasi.

Una de las pocas personas que se imaginaba esta vida para Taurasi era su hermana Jessika Skillern, quien se dio cuenta de los instintos maternales de la jugadora cuando cumplía su tarea como tía de los tres hijos de la última. Intercambiaban mensajes de textos y videollamadas por FaceTime incluso cuando Taurasi jugaba en Rusia, a pesar de las 10 horas de diferencia.

Skillern mira ahora la vida actual de su hermana, por muy inesperada que sea, y la ve en paz.

En casa, Taurasi es la policía buena, mientras que Taylor hace el papel de mala. Es una madre práctica, muy similar a la suya.

“Oh, bendito. Ella es la persona más dulce del mundo”, expresa Lily, madre de Taurasi.

Diana Taurasi discute con un árbitro una falta técnica. Julio Aguilar/Getty Images

Taurasi ha aprendido a hacer que los intereses de Leo sean los suyos, atributo que aprendió de su difunto amigo Kobe Bryant. Se hizo más eficiente con su tiempo en el gimnasio, al igual que en casa. No más maratones de cuatro horas de los documentales “Parts Unknown” del fallecido Anthony Bourdain. Lava platos, limpia los juguetes de Leo, comienza a lavar ropa y descansa, mientras Taylor mira con asombro la rapidez con la que labora Taurasi.

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“Simplemente, tener a Leo me hizo concentrarme más, tener mayor determinación”, dice Taurasi. “Y quizás, se debe a que quiero que él me vea jugar y quiero que me vea jugar a un nivel rozando en lo respetable”.

El círculo social de Taurasi se ha encogido a medida que Leo ha crecido. Actualmente, se reduce solo a familiares y amigos cercanos, incluyendo algunos que conoce desde que tenía 11 o 12 años. A principios de su carrera, Taurasi requería de 50 boletos cuando jugaba en Connecticut, o de 40 cuando iba a Nueva York. ¿Cuántos necesita ahora? Ninguno. Juega, compra algo de comer y se recupera.

Con información de espn

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