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Diana Taurasi llega a los Juegos Olímpicos de Tokio con una mentalidad diferente

CON SU CARACTERÍSTICO peinado de moño, Diana Taurasi se sentó en el banquillo mientras el equipo de Estados Unidos se enfrentaba a las estrellas de la WNBA; posición incómoda, aunque familiar, en años recientes para quien podría considerarse como la más grande jugadora de la historia del baloncesto femenino. El partido, disputado en una noche de miércoles a principios de este mes de julio en Las Vegas sirvió tanto de calentamiento para las 12 jugadoras que intentarán llevar a Estados Unidos a alcanzar su séptima medalla de oro olímpico consecutiva, como de celebración del 25 aniversario de la fundación de la liga profesional que ha generado esos éxitos. Taurasi, imagen de ambos, no lanzó un solo tiro ni hizo un pase.

Trece días antes de ser convocada para iniciar su intento de conseguir una inédita quinta presea dorada en el baloncesto olímpico, una cadera torcida sirvió de último giro en una historia destinada a los anales del baloncesto. Taurasi, de 39 años, es la máxima anotadora histórica de la WNBA, tres veces campeona de la WNBA, tricampeona de la NCAA, creadora en los momentos de máxima presión y de estilo audaz, que atrapa la atención de todos con un pase sin mirar por aquí, un triple ganador por acá, con ataques verbales llenos de palabrotas y mirada gélida entre ellos.

Aunque la jugadora 10 veces All-Star es venerada por su excelencia sobre la cancha, también se ha consolidado como la máxima villana de este deporte. Despierta odios en los gimnasios visitantes. Sus rivales se recuerdan mutuamente no hacerla estallar, ya que puede responder con la clase de juego que sigue construyendo su legado y desmoraliza a todas quienes se cruzan en su camino. La “Mamba Blanca”, como la llamaba el propio Kobe Bryant, podría responder con un feroz ataque.

“Yo tampoco me agradaría”, afirma Taurasi. “Lo entiendo perfectamente. Existen algunos elementos de mí que no me gustan. Soy un poco franca. Soy conflictiva. Hay muchas cosas… entiendo por qué no le gusto a la gente. Y no me importa. Está bien. Está bien”.

Sin embargo, detrás de su arrojo y arrogancia sobre la cancha llena de gruesas palabras, se encuentra una persona que ha luchado ferozmente por mantener su privacidad. No es activa en redes sociales, toda una rareza para los atletas de estos tiempos. Detesta conceder entrevistas sobre temas distintos al baloncesto. Tranquilamente, ha pasado el último lustro transformando su vida fuera del tabloncillo con la esperanza de obtener esta oportunidad en Tokio, consciente de que podría ser la última.

Dejó de asistir a clubes hasta altas horas de la noche. Dejó de consumir carne. Contrajo matrimonio con su excompañera de equipo Penny Taylor. Se convirtió en madre de Leo. Superó lesiones. Superó el aislamiento. Se enfrentó al final. Mientras tanto, la hija de inmigrantes argentina e italiano luchó para rendir homenaje a los sacrificios hechos por sus padres. Ahora, lucha para llenar de orgullo a su propio hijo.

Les agrade o no, ésta es Diana Taurasi.https://platform.twitter.com/embed/Tweet.html?dnt=false&embedId=twitter-widget-0&features=eyJ0ZndfZXhwZXJpbWVudHNfY29va2llX2V4cGlyYXRpb24iOnsiYnVja2V0IjoxMjA5NjAwLCJ2ZXJzaW9uIjpudWxsfSwidGZ3X2hvcml6b25fdHdlZXRfZW1iZWRfOTU1NSI6eyJidWNrZXQiOiJodGUiLCJ2ZXJzaW9uIjpudWxsfSwidGZ3X3NwYWNlX2NhcmQiOnsiYnVja2V0Ijoib2ZmIiwidmVyc2lvbiI6bnVsbH19&frame=false&hideCard=false&hideThread=false&id=1391411953986269192&lang=es&origin=https%3A%2F%2Fespndeportes.espn.com%2Fbasquetbol%2Fnota%2F_%2Fid%2F8964076%2Fdiana-taurasi-juegos-olimpicos-tokio-wnba-usa&sessionId=3e0733b7fb2084fa50cdf7bf6b2b82a2c0d32520&siteScreenName=espn&theme=light&widgetsVersion=1890d59c%3A1627936082797&width=550px

Here’s a video of Diana Taurasi dunking over Leo while Penny Taylor records. Happy Mother’s Day. pic.twitter.com/wKR33HKpxM— Diana Taurasi’s Bun (@DT3sBun) May 9, 2021

NO PODÍA QUITARLE LOS OJOS de encima. Era el primero de marzo de 2018, y Diana Taurasi se encontraba internada en un hospital de Los Ángeles, empapándose de la situación.

Su hijo Leo tenía pocos minutos de haber llegado al mundo y ahora, se encontraba acurrucado al pecho de Taylor.

“Es hermoso”, recuerda haber dicho Taurasi, quien entonces tenía 35 años.

Leo abrió los ojos y vio a Taurasi por no más de un segundo. Después, volvió a cerrar sus ojos. Taurasi se había enamorado de él.

“Eso me cambió”, expresa. “Sólo ese momento. Sólo ese momento. Ese momentito. Y estaba lista”.

La vida de Taurasi como madre, y todas las emociones y compromisos que vienen con ella, acababa de empezar.

“Es cierto: es una locura, cuando dicen que amas a ese niño más que a ti misma”, indica Taurasi. “O sea, no existen muchas personas por las que uno haría cualquier cosa. Haría lo que sea por ese muchachito. Él es nuestra vida en estos momentos. Lo es todo”.

Es una vida que pocas personas se imaginaban que Taurasi llegaría a vivir. Su familia siempre creyó que ella tendría su propia familia. Simplemente, no creían que la iniciaría hasta después de su retiro.

Ella tampoco.

Con información de espn

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